Cuando tengo un mal día, contesto mal, protesto por todo, no estoy de humor y hasta me da pereza sonreír. Todo cambia en el momento que siento que alguien me quiere y que me va a soportar estea del humor que estea, sólo por eso me pongo bien y se me olvida todo lo que me preocupaba, no puedo parar de reirme y no sé como agradecérselo; pero bueno, supongo que ya lo sabe.
L.